La Ley del Espejo
Quienes nos caen mal, nos molestan, son difíciles, nos agreden incluso; símplemente están ahí para ayudarnos a reconocer que, en esencia, son muy distintos a lo que queremos ver en ellos. Normalmente solo vemos la proyección de nosotros mismos, lo que nos gusta o nos desagarda.
En realidad todo y todos son el Espíritu revestido de una apariencia que nos indica el nivel, o la frecuencia, en la que vibramos. Entre más cercana sea al amor, será más real lo que percibimos.
La gente y las situaciones nos muestran lo que debemos comprender, perdonar y cambiar, son mensajes para nuetro propio desarrollo.
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